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Historia de familias en Chillán

¿Sabe el nombre de alguno de sus tátara tatarabuelos? ¿De qué le serviría? Nuestra genealogía no sólo nos permite descubrir de donde venimos o las diversas y hasta interesantes historias que esconden nuestros padres, abuelos, etc., sino que además es una útil forma de resolver a tiempo problemas que nos pueden aquejar en el presente. ¿Cómo poder saber más de nuestros antepasados? Algunos detalles de la vida de nuestros ancestros están aún ocultos en diversos archivos y otros recursos esperando a que sean hallados. A medida que se encuentran, podríamos descubrir desde enfermedades hereditarias y propiedades que podemos reclamar, hasta nuestro parentesco con diversos personajes históricos, de la farándula y la política nacional. En Chile (e incluso en nuestra propia universidad) se dan anecdóticos lazos familiares. Entonces, ¿cómo hacer historia familiar? Chillán es buen ejemplo para ver como ahí y en otras ciudades de Chile es posible descubrir nuestra propia historia. Esta ciudad también puede ser un interesante lugar para llevar a cabo investigaciones genealógicas.

¿Qué es la genealogía?

La genealogía es el estudio de la historia de una familia, incluyendo el estudio de los ancestros de una persona en particular.

¿Cómo reconstruir la historia de su familia?

El primer paso es anotar todo lo que sabe acerca de usted y de sus antepasados: Sus nombres, fechas y lugares de nacimiento, matrimonio (s) y defunción. Ahora se puede estar conciente de qué es lo que falta para saber y descubrir más. La idea es ir manejando, como mínimo, ese tipo de información para cada uno de nuestros antepasados.

Algunos recursos presentes en Chillán

Servicio de Registro Civil e Identificación de Chile

El Registro Civil es el mejor lugar para empezar a buscar más. Un buen ejercicio es pedir un certificado de matrimonio de nuestros padres o abuelos. Para hacerlo, sólo basta con dar el nombre completo de uno de ellos en uno de los módulos de atención. También sería necesario entregar información adicional, como la fecha de nacimiento del contrayente del que estamos hablando. Luego de encontrar a la persona en cuestión, el funcionario deberá saber para qué tipo de trámite necesitaremos el certificado. Como lo ocuparemos sólo para saber la información contenida, es conveniente pedir uno para asignación familiar, que sólo cuesta 240 pesos y es el más económico. Hay que tener en cuenta que podemos encontrarnos con que el matrimonio de una persona (así como otros eventos) puede no estar incluido en la base de datos del registro. En caso de que el funcionario nos diga que no puede imprimir el certificado, podemos pedir que se haga una Petición de Ingreso de Partida, sin costo y para la que debemos facilitar nuestra cédula de identidad. Después de unos días, nuestro certificado podrá imprimirse. Vale la pena recordar que cualquier persona puede pedir certificados de nacimiento, matrimonio y defunción de cualquier otra en esta institución.

Con el certificado de matrimonio en la mano, podemos ver la inscripción original del mismo, que contiene más datos que los especificados en dicho documento. Este último sólo hace referencia a datos básicos de lo que se encuentra en una de las páginas de alguno de los libros de registro originales. En la oficina del Registro Civil de Chillán, esos libros se encuentran en el segundo piso. Para su consulta, nos podemos dirigir a alguno de los funcionarios de los módulos de Posesiones efectivas o Rectificaciones. Ellos llamarán a alguno de los encargados del archivo, quien nos facilitará, finalmente, el registro original que cita el certificado. Al cabo de unos cinco minutos, harán que pasemos justo al lado del módulo de Posesiones Efectivas, donde podremos prestar el certificado al funcionario para que él o ella busque la partida respectiva y nos la traiga. En este lugar existe una mesa en la que nos podremos sentar a tomar notas. En el registro matrimonial en cuestión, podremos ver las profesiones u oficios de los protagonistas del casamiento, los nombres de los padres de ambos contrayentes y otros datos acerca de estos últimos, como la inscripción de matrimonio de ambas parejas. De este modo podemos entender que, al ver la información matrimonial de nuestros padres, es posible saber dónde encontrar la de nuestros abuelos y así sucesivamente hasta que los datos del Registro Civil terminan. Los registros matrimoniales son los que más información útil para nuestra genealogía pueden contener. En algunos casos, pueden no darse muchos datos acerca de la ascendencia de los contrayentes, lo que se puede suplir al pedir certificados de la forma descrita anteriormente. Pero en otras ocasiones, estos registros matrimoniales pueden contener subinscripciones que nos pueden hablar acerca del fallecimiento de los contrayentes, etc.

Pero además de consultar matrimonios, en la sección de archivo del Registro Civil podemos solicitar ver nacimientos y defunciones, así como índices que facilitarán nuestra búsqueda de ancestros y familiares. Este servicio es gratuito y está disponible en todas las oficinas del servicio a lo largo del país. También es posible encargar fotocopias de los registros a las distintas oficinas por un costo de 1670 pesos. En el caso de que la familia en estudio sea de Chillán, puede ser probable que sus orígenes se encuentren en algún pueblo cercano de la provincia y será mucho más conveniente viajar a esos lugares para saber más.

A medida que vayamos investigando, quizás nos demos cuenta de que existen algunos errores en los datos vistos, como nombres mal escritos o fechas que no coinciden. Esto puede ser un gran problema al momento de hacer diversos trámites, como una posesión efectiva, y si lo descubrimos a tiempo, podremos ahorrarnos bastantes malestares a futuro si nos encargamos de rectificar ahora.

El Registro Civil chileno es uno de los más modernos del mundo. En países como Inglaterra o España, por ejemplo, es necesario viajar de ciudad en ciudad para pedir certificados. A estos e suma un costo que, en Inglaterra, bordea los 7000 pesos por documento. En nuestro país un certificado con información vital puede ser obtenido desde cualquier oficina con terminal computacional, sin importar si la inscripción se practicó ahí o no. Además, como se dijo más arriba, el costo es muy bajo.

Podemos ir reconstruyendo así nuestro árbol genealógico, pero el Registro Civil sólo contiene datos desde 1885. Entonces ¿Cómo seguir hacia atrás?

Archivos parroquiales

Si bien el Registro Civil contiene mucha información, en varias ocasiones no es suficiente. Es entonces cuando los registros parroquiales vienen a nuestra ayuda. Éstos existen desde antes de 1885 y nos pueden entregar aún más datos.

Cuando se implementa el Registro Civil en 1885, muchas personas, quizás por ignorancia, prefirieron no contraer matrimonio o inscribir nacimientos en la naciente institución y preferían seguir celebrando estos acontecimientos ante la Iglesia(1). Es por eso que, de no encontrar alguna información en el Civil, bien podemos hacerlo en alguna parroquia, viendo los registros de bautismos, matrimonios y defunciones para seguir con la investigación. Para esto sólo debemos estar concientes, como anteriormente, del lugar donde ocurrió un evento como el nacimiento o defunción de alguien y una fecha aproximada. De esa forma podemos dirigirnos a la oficina parroquial correspondiente y consultar. Los certificados extendidos por la Iglesia tienen un costo de 500 pesos en casi todas las parroquias.

Algunas parroquias de Chillán

Parroquia de El Sagrario o San Bartolomé: Contiene antecedentes desde 1718 y hasta nuestros días. Es importante saber que este archivo posee datos de algunas partes de la ciudad sólo hasta que estas tuvieron su propia administración parroquial. Por ejemplo: No existen datos del barrio de Huambalí desde 1926, ya que desde esa fecha han sido tomados por la Parroquia La Merced.

El Archivo de El Sagrario, ubicado en dependencias del Obispado, atiende a través de una ventanilla a la que se puede acceder por avenida Arauco, justo detrás de la cruz de la catedral. Al atendernos anotarán lo que pedimos en un pequeño cuaderno de composición y habrá que esperar unos días para que nos entreguen un certificado.

El archivo también contiene información de Cobquecura, Coihueco, Chillán Viejo y otros pueblos cercanos.

Parroquia de Nuestra Señora de la Merced: Ubicada en medio del mercado tradicional, tiene datos del sector sureste de la ciudad (Huambalí, parte de Collín, etc.) desde 1926 y hasta hoy. El joven archivo está contenido en dos o tres estantes a un costado de la iglesia. La secretaria parroquial no tiene problemas en revisar hoja por hoja hasta encontrar el dato que le pedimos y extendernos un certificado que compondrá en el computador de la oficina.

Parroquia de San Bernardo: La iglesia de Chillán Viejo. Algunos antecedentes de gente de Chillán Viejo bien pueden aparecer en El Sagrario y es que después del terremoto de 1835 algunas familias del “Pueblo Viejo” se fueron al nuevo.

Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús: La iglesia de Coihueco. Si bien no está en Chillán, es bueno saber de su existencia. Viendo registros en el Civil, uno se puede dar cuenta de cómo varias familias de Cato o lugares más orientales se establecieron en Chillán. Contiene información desde 1881.

Parroquia de San Francisco: Contiene información preferentemente del sector noreste de Chillán. La parte más antigua del archivo fue llevada a Santiago(2). Ésta contenía cientos de cartas y testamentos. En la biblioteca del campus La Castilla de nuestra universidad es posible encontrar dos memorias que catalogan el contenido de esos archivos desde 1651 a 1799 y de 1820 a 1845. Varios nombres son mostrados al describir cada pieza, nombres que bien pueden corresponder a los de algún antepasado nuestro(3).

Los datos de contacto de estas y otras parroquias son posibles de consultar en el sitio web del obispado en www.diocesisdechillan.cl y para saber más detalles de la diócesis de Chillán, es recomendable revisar una memoria, también parte de la colección de la biblioteca del campus La Castilla, titulada Historia de la Diócesis de Chillán, extensa y magnífica investigación que revela detalles de la formación de cada parroquia de la diócesis, incluyendo un apéndice documental con reproducción de originales, así como un mapa de esta región eclesiástica.

Conservador de Bienes Raíces de Chillán

El conservador de Bienes Raíces de Chillán, ubicado en una galería en avenida Arauco con Bulnes, resguarda datos de propiedades desde 1906 de Chillán, Chillán Viejo y Pinto. Aquí es posible ver documentos referentes a las herencias de una persona (como testamentos o posesiones efectivas), los que contienen variada información acerca de la descendencia de alguien, así como de bienes raíces ligados a una familia.

El archivo del Conservador de Chillán es particularmente fácil de consultar. En primer lugar es bueno visitar el sitio web de la institución en www.cbrchillan.cl. Aquí, sólo anotando apellidos o nombres de alguien, es posible, a través de una sencilla búsqueda, saber si hay algo acerca del implicado dentro de los registros del Conservador desde 1906 y hasta hoy día mismo. En el resultado de la búsqueda se nos detallará la ubicación de la documentación donde nuestro familiar esté nombrado (fojas, número de inscripción y año). Es bueno consultar por todas las personas que requiramos e imprimir una lista de los resultados, para luego ir a la oficina del conservador y ver las cosas en detalle. Podemos contrastar este excelente sistema de búsqueda con el del Conservador de Bienes Raíces de Santiago, donde es más engorroso hacer consultas, esto, tal vez, por la mayor cantidad de datos.

Al llegar a la oficina del Conservador en Chillán nos encontraremos con dos entradas: Para consultar y tomar notas de los registros, deberemos entrar por la puerta principal, tomar un número de atención y esperar a que nos llamen.

Para ver registros anteriores a 1906, nos tendremos que dirigir al Archivo Nacional de la Administración (ARNAD) ubicado en Santiago, donde son resguardados.

Centros de Historia Familiar: El lugar clave

La religión mormona desea volver en varios aspectos al cristianismo primitivo y en ese marco han adoptado, al igual que otras jóvenes religiones protestantes, el bautismo por inmersión. Entonces, muchos miembros que vienen de familias en principio católicas, desean compartir, de alguna forma, el regocijo de ser parte de su iglesia con sus antepasados que no tuvieron esa oportunidad y que, o fueron bautizados por aspersión o sencillamente no recibieron el sacramento. Es por esto que los mormones, dentro de su serie de tradiciones, llevan a cabo la labor de bautizar y “sellar” a sus antepasados muertos, lo que permite que se unan a ellos como familia por toda la eternidad. Todo eso forma parte del Plan de Salvación de la iglesia. Por esa causa es que cada miembro debe hacer su genealogía lo más completamente posible, y para facilitar esa labor investigativa, la institución ofrece acceso a una enorme colección de registros parroquiales, civiles, notariales, judiciales, etc. de todo el mundo. ¿Cómo? Es simple: Desde hace unos 40 años que empezaron a fotografiar y microfilmar la mayor cantidad de esos registros existentes en el planeta. Los microfilmes, microfichas y otros tipos de respaldo que contienen todo ese mar de información se encuentran en la Biblioteca de Historia Familiar en Salt Lake City, Utah, E. E. U. U. Pero varias copias de los mismos están repartidas por todo el mundo a través de los Centros de Historia Familiar, lugares que cuentan con facilidades y equipo voluntario que ayuda a realizar investigaciones genealógicas. Este recurso está abierto a todos, sin importar si se es miembro de la iglesia o no. No hay discriminación y sólo es necesario dar una pequeña contribución por encargar el microfilme que se necesite. Ocupar las instalaciones y las máquinas lectoras es completamente gratis.

En Chillán existen dos centros de historia familiar, uno ubicado en avenida 18 de septiembre 119 y otro en O’Higgins 1502 esquina Santa Blanca.

Además del servicio antes mencionado, la Iglesia de Jesucristo de Los Santos de los Últimos Días, ha dispuesto en internet un sistema de búsqueda de antepasados muy completo y útil, Family Search, www.familysearch.org. Ahí es posible encontrarse en muchas ocasiones con datos cruciales para nuestra genealogía.

Otros recursos

Además de todas las fuentes de información antes mencionadas, es posible consultar genealogías ya hechas y donde alguno de nuestros antepasados puede estar mencionado. El sitio web www.genealog.cl hace una compilación de varios de estos trabajos, además de incluir información exclusiva.

Visitar cementerios también es muy útil. Anotar la información de las lápidas es otro gran recurso que tenemos.

También existen varias obras para consultar acerca de personas e instituciones chillanenses, entre las que se pueden nombrar Breve Historia de Chillán, de Marco Aurelio Reyes Coca o La Silla del Sol de Alejandro Witker(4). Ambos libros nos pueden ayudar a entender el contexto en el que nuestros antepasados que vivieron en Chillán se desenvolvieron y tal vez hasta mencionen en sus páginas a alguno de ellos.

Siguiendo con libros, Familias Fundadoras de Chile, en sus tres tomos, puede ser una gran ayuda para descubrir nexos e historias familiares. De ello se hablará más adelante.

Y, por supuesto, ¿dónde dejamos y ordenamos todos los datos que acumulemos? Además de utilizar carpetas, cuadernos, etc., la información recolectada es posible de desplegar y guardar mediante diversos softwares genealógicos. Los más populares son Personal Ancestral File (instalable desde www.familysearch.org y en castellano) y Legacy (www.legacyfamilytree.com, disponible sólo en inglés).

Acerca de algunas familias de Chillán

Es necesario contar con nueva bibliografía que trate la genealogía de diversas familias de Chillán. Sí se tratan en algunas compilaciones las de algunas ligadas a la cuna de la patria, como los Riquelme, Bustamante, Sepúlveda, etc. Existe además el libro publicado en 1957, Familias de Chillán, de Guillermo Opazo Maturana. Pero lamentablemente desconozco de una investigación más actual que trate exclusivamente de familias chillanenses. Creo que, entre todo el trabajo que se podría llevar a cabo, uno acerca de los lazos y el origen de las familias palestinas residentes en la ciudad pide a gritos ser desarrollado. La historia de este grupo social está muy ligada al desarrollo de Chillán y entre los diversos clanes existen varios lazos. Sólo es necesario ver el organigrama de la administración de Casa Rabié para darse cuenta que, más que la constitución administrativa de una centenaria empresa, se trata de un pequeño árbol familiar.

Lazos de familia

Chile es una sociedad que, por razones geográficas, durante siglos estuvo aislada en cierta manera. Esto provocó que la endogamia, hasta hace unas décadas, fuese una realidad muy presente en el país. Es por esto que no es extraño descubrir un ancestro en común entre dos personas desconocidas que están haciendo la fila para pagar en el supermercado. En Chile todos somos primos... en algún grado. Como ejemplos podemos hablar del parentesco entre las familias de Augusto Pinochet y Patricio Aylwin: el nexo está en el bisabuelo de éste último, Pedro Azócar Pinochet. Joaquín Lavín es seis veces nieto de Simón Riquelme de la Barrera, abuelo materno de Bernardo O’Higgins. Ejemplos como estos es posible de encontrar en Familias Fundadoras de Chile, una serie de tres libros que explican la descendencia hasta nuestros días de varias familias venidas a Chile durante el período colonial, como también de algunas familias indígenas esclavizadas durante esa época. Esta obra, llevada a cabo por connotados genealogistas nacionales (como Julio Retamal Favereau), nos muestra además el concepto de “La Gran Familia Chilena”, que se ve reflejado en los varios cuadros genealógicos que acompañan a cada tomo y donde se pueden ver de forma bastante gráfica, además de los antes mencionados, parentescos entre varios personajes históricos y de la actualidad, como Arturo Prat, Benjamín Vicuña Mackenna, Marcelo “Chino” Ríos, Cecilia Bolocco, Ricardo Lagos Escobar, Raquel Argandoña, etc., etc., etc.

Parentescos en la UBB

De la UBB podemos dar como ejemplo algunos casos de parentescos con gente conocida. El más sabido, pero que de todas formas vale la pena recordar, es el del director Fernando May Colvin. Él es hijo del agricultor francés Fernando May Didier, quien donó los terrenos (de su fundo “El Mono”) donde hoy se emplaza el campus que lleva su nombre. La madre del director es la escultora Marta Colvin y cuenta entre sus sobrinas a Patricia May, la antropóloga que escribió “Todos los Reinos Palpitan en Ti”(5).

Dentro de los funcionarios de la universidad, tenemos a una prima por unión en cuarto grado de la senadora Evelyn Matthei Fornet. La explicación de este parentesco se enmarca en otra “sociedad cerrada” como es la de la colonia alemana del sur de Chile: Un tío en tercer grado de la funcionaria en cuestión, se casó con una tía, también en tercer grado, de Evelyn Matthei.

Además de lo anterior, se puede decir que han estado presentes dentro del alumnado de esta casa de estudios, miembros de familias como la de los Reddersen, descendientes de Federico Reddersen “ciclista destacado”, de los que se reunían en la Plaza San Francisco a comienzos del siglo XX(6). O los Jungjohann, dueños de la antigua cervecería de calle Schleyer(7).

Como vemos, al llevar a cabo nuestra genealogía de forma seria y acabada, es muy posible que logremos enlazarnos a esta “Gran Familia” que es Chile.

Cita al final

Como sabio consejo para nuestro trabajo podemos tener en cuenta al historiador chileno Luís Lira Montt, quien nos dice que “la dedicación a la genealogía requiere seriedad, veracidad y humildad y además una cierta dosis de caridad. Seriedad para abordar el estudio con criterio científico y para elegir las fuentes de información. Veracidad en la exposición y desarrollo de las filiaciones, evitando caer en fáciles o tentadoras conclusiones, que no estén debidamente comprobadas. Humildad para aceptar la verdad, no siempre halagadora para el investigador. Y caridad para no divulgar con demasiado énfasis las debilidades humanas que a veces quedan en descubierto en generaciones pretéritas.”(8)

 

(1) CHILE EN SEVILLA, el progreso material, cultural e institucional de Chile en 1929, Santiago, Empresa Editorial Cronos, 1929, página 299.

(2) WITKER VELÁSQUEZ, ALEJANDRO, 2002, La Silla del Sol, página 32.

(3) Ambas memorias se titulan Índice del Archivo del Convento de San Francisco de Chillán, siendo una de 1977 (de Mirta Rosa Díaz Lillo y otros) y otra de 1978 (de Gladys del Carmen Muñoz Muñoz y otros). Ambos trabajos fueron guiados por Sergio Correa Bello.

(4) El primero, editado en 1999, es parte de la colección Cuadernos del Bío-Bío y el segundo fue editado en 2002 por nuestra universidad (una versión actualizada viene en tres tomos).

(5) EL CENTENARIO DE MARTA COLVIN, La herencia de la mejor escultora de Chile, en Revista El Sábado de El Mercurio, 3 de marzo de 2007.

(6) REYES COCA, MARCO AURELIO, 1999, Breve Historia de Chillán, página 64.

(7) WITKER VELÁSQUEZ, ALEJANDRO, opus citanda, página 325.

(8) LIRA MONTT, LUÍS, 1986, Juan Luís Espejo y la genealogía chilena, Cuadernos de Historia, No. 6: 123-132.

 


Notas

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Gonzalo Alexis Luengo Orellana
Alumno de Pedagogía en Inglés
Facultad de Educación y Humanidades, Universidad del Bío-Bío



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